domingo, 22 de febrero de 2015

LA PERSONALIDAD HISTRIÓNICA EN EL INFORME PERICIAL DE CUSTODIA DE MENORES

 
¡No te pongas histérica!

¡Siempre me ha gustado el término “histérica”, y qué bien viene para describir a las personas que se alteran con facilidad de manera hiperemotiva!
 

Pero lo que más me llama la atención es el sentido peyorativo y despectivo con el que muchas personas la usan, con un “¡No te pongas histérica!” con el que se intentan desmontar las quejas y quitarle la razón a otra persona... muchas veces al no disponer de argumentos más convincentes. 
 
Lo decepcionante para mi fue descubrir que este término lo utilizamos mal. 
En realidad la acepción adecuada es la de Histriónica, un concepto mucho más amplio y que caracteriza todo un estilo, e incluso un trastorno, de personalidad.
 
La personalidad Histriónica
 
Hay personas que necesitan ser el centro de atención, que se muestran hiperemotivas y con cambios emocionales exagerados y llenos de dramatismo, lo que les lleva a actuar de forma impulsiva sin prever las consecuencias de sus actos para asegurarse la atención y los cuidados de los demás. Que tienden a entusiasmarse con la misma facilidad que se enfadan o se aburren, y a una búsqueda insaciable e incluso indiscriminada de estimulación y afecto, pudiendo llegar a manipular a los demás. Que pueden adoptar una actitud seductora en la que hacen uso de su apariencia física para llamar la atención, vistiendo de forma llamativa e incluso atrevida con tal de resultar irresistibles. Y que no pierden oportunidad de intentar impresionar a los demás o que recurren a múltiples interrupciones e intentos de reconducir las conversaciones para mantenerse en el centro de atención.
 

Que necesitan tanto la aprobación de los demás y caerles bien, que pueden llegar a acomodarse en exceso a los demás con tal de evitar su indiferencia y su desaprobación, lo les llevaría a sentirse deprimidas y con sentimientos de vacío intensos, o con cierto resentimiento cuando no consiguen su objetivo. Por lo que su reiterada necesidad de señales de aceptación y aprobación llega a constituir casi una droga sin la cual pierden seguridad en sí mismas, a pesar de su apariencia de confianza personal y seguridad en sí mismas, bajo la cual subyace su miedo a la autonomía así como una autoestima deficiente.
 
Este tipo de personalidad es más frecuente en mujeres, pero no exclusiva de ellas.
 
Sintomatología asociada
 
La personalidad histriónica puede predisponer a diferentes disfunciones sintomáticas, especialmente preocupaciones hipocondríacas, miedo a padecer una enfermedad grave, ansiedad por separación, depresión y abuso de sustancias, especialmente alcohol.
 
Diferencias con las características histriónicas más normales (patología frente a estilo histriónico)
 
  • Mientras que la persona histriónica patológica necesita ser el centro de atención desarrollando intensas emociones negativas en caso contrario, en el estilo más expansivo socialmente y no patológico no se depende del agrado y la aprobación de los demás, pudiendo disfrutarse de ser un espectador más.
  • Igualmente, frente a la provocación sexual para causar atracción propia del trastorno, el estilo más normalizado puede utilizar la seducción de una forma más sutil.
  • El descontrol emocional con altibajos emocionales es también propio de la patología, llegando al enfado, la depresión o la envidia cuando no se es el centro de atención, frente a un control más adecuado de las emociones en el caso del estilo socialmente expansivo al no necesitar tanta atención.
  • Frente a las continuas expresiones teatrales y desproporcionadas, en el estilo se amplifica un poco la expresividad pero sin el propósito de constituirse en el centro de atención.
  • Y frente a la vulnerabilidad a dejarse influir por los demás propias de la patología, existe una mayor capacidad de tomar decisiones propias aunque ello suponga perder aprobación de los demás en el estilo.
  • Y por último, en la patología se puede llegar a valorar las relaciones personales más íntimas de lo que son, a diferencia de en el estilo de personalidad.
 
Relaciones de pareja
 
Las personas histriónicas pueden necesitar hacer de los demás el centro de sus vidas y buscar activamente formas de influir en los demás para que cuiden de ellas, a la vez que pueden necesitan controlarles para evitar el abandono. Pero en contrapartida pueden tener dificultades para evitar atraer a tantos pretendientes como sea posible en lugar de centrarse en una sola relación, o para evitar utilizar la provocación sexual de una forma inapropiada, en cuyo caso pueden llegar a carecer de lealtad y de fidelidad en sus relaciones interpersonales, empleando buena parte de su energía en cultivar gran número de relaciones superficiales.
 
Su vinculación emocional suele ser de tipo ansioso, propia de personas que se desestabilizan emocionalmente ante la separación, con miedo a la soledad y el abandono, tendencia a la búsqueda continua de lazos afectivos y necesidad de confirmaciones de cariño, desarrollando cierta dependencia de los demás.
 
Consecuentemente, sus parejas y sus amistades pueden acabar “quemadas” por la intensidad de sus emociones y por sus fuertes cambios de estado de ánimo, por su necesidad de dependencia y su superficialidad, así como pueden sentirse esclavas de sus necesidades y anuladas emocionalmente.
 
Posibles implicaciones en la Custodia de menores
 
En un ejemplo basado en un caso real de divorcio contencioso, uno de los progenitores llegó a imponer qué personas podían cuidar de sus hijos menores durante el régimen de visitas con su ex-cónyuge, e igualmente intentó imponer que ninguna otra persona especialmente la nueva pareja de éste pudiera ejercer sus cuidados. Todo ello en base a su propio convencimiento que nadie más podia cuidarlos bien, y que sus hijos sólo le necesitaban a él/ella. Intentó alejar a los menores del otro progenitor todo lo posible, incluso geográficamente. Y convirtió la comunicación con su expareja en un conflicto continuo de forma interesada para denostar un posible régimen de custodia compartida.

Desgraciadamente, en ocasiones es difícil poner de manifiesto el posible perjuicio para los menores de estos comportamientos por parte de uno de sus progenitores, sobre todo si finalmente la valoración pericial psicológica concluye sólo la existencia de una relación conflictiva entre ambos, lo que paradójicamente puede conllevar a que se establezca un régimen de custodia individual para el progenitor menos competente.

domingo, 15 de febrero de 2015

LA ALIENACIÓN PARENTAL. UNA FORMA DE MALTRATO INFANTIL

    

Entre nuestros conocidos divorciados posiblemente todos hemos escuchado más de una queja en relación a actitudes malintencionadas o incluso revanchistas por parte de sus exparejas. Generalmente suele tratarse de meros incumplimientos, como la impuntualidad en los horarios o en el pago conjunto de algún gasto de sus hijos, o en la incorporación de ropa y calzado en mal estado o de tallas inadecuadas en la maletita de los niños, o como la imposición de actividades extraescolares durante el periodo del régimen de visitas del otro progenitor. Cuando estas maniobras interfieren de alguna manera en la relación paterno-filial se denomina Interferencia parental.
Pero el juego sucio entre los “ex” puede alcanzar proporciones verdaderamente desorbitadas como medio de venganza o para no perder algún privilegio, especialmente durante la resolución judicial de su divorcio. Tal es el caso de las denuncias falsas por maltrato o incluso por abuso sexual de una menor, o de la denominada Alienación parental, en la que un progenitor no duda en utilizar a sus hijos para denigrar de tal modo la figura del otro progenitor que los hijos acaban por odiarle sin el menor asomo de duda y sin sentimiento alguno de culpa, pero siempre en ausencia de razones suficientes que lo justifiquen. Por el contrario, con respecto al progenitor alienante estos mismos hijos llegan a hacer una defensa a ultranza de cualesquiera que sean sus comportamientos denigrantes, por muy injustos o desproporcionados que sean.
Ejemplos de Alienación parental
Algunos ejemplos de Alienación parental son: desvalorizar o insultar al otro progenitor o a su nueva pareja en presencia de sus hijos, prohibirles ponerse la ropa adquirida por éste o que entre en su casa cualquier juguete o una simple película DVD que provenga de la casa del otro progenitor, impedirle el contacto telefónico con ellos u obstaculizar su régimen de visitas con cualquier excusa, como una enfermedad común, culparle de cualquier mal comportamiento de los hijos, tomar decisiones importantes acerca de los hijos sin consultarle, cambiar de domicilio incluso a muchos kilómetros de distancia del otro progenitor, o el menoscabo de su figura como cuidador al preferir dejar a los niños con otra persona mientras trabajan, incluso una vecina, antes que “regalarle” una hora de más con sus hijos.
La campaña de denigración y rechazo suele encontrar su grado más elevado mediante la interposición de denuncias por los problemas más nimios, en las que se involucra a los propios hijos e incluso se les hace copartícipes.
Consecuencias en los hijos
Las consecuencias de esta alienación de uno de los progenitores suele ser el rechazo por parte de los hijos hacia casi cualquier cosa que provenga de él, como la ropa o el calzado que adquiere para ellos, o las actividades extraescolares o de fin de semana que les propone; su rechazo a cumplir su régimen de visitas; el intento de apartarle de sus vidas prescindiendo de su presencia en actos o celebraciones importantes para los propios niños, quienes pueden llegar a “olvidar” intencionadamente avisarle de su fecha y horario, o incluso alegar que no los recuerdan; el “olvido” de los cuidados recibidos e incluso de los buenos momentos vividos en el pasado con el progenitor alienado, olvidos debidos al auténtico “lavado de cerebro” recibido del otro progenitor así como a su propia necesidad inconsciente de negar su existencia para poder mantenerse en su sentimiento de odio alcanzado.
Cómo hacerle frente
¿Les suena alguna de estas maniobras alienantes? Por desgracia son más frecuentes de lo que pensamos, aunque afortunadamente es posible identificarlas. El informe pericial psicológico resultante de una  evaluación especializada en alienación parental permite su identificación así como prever y advertir de sus importantes consecuencias psicoemocionales en los menores. Si bien conseguir que cesen definitivamente muchas veces va a requerir el inicio de un procedimiento judicial de tipo penal, aunque pueda resultar costoso tanto económicamente como en tiempo, esfuerzo y desgaste emocional.
 Una forma de maltrato infantil
Pero lo que nunca debemos obviar con respecto a la Alienación parental no es el enorme dolor experimentado por el progenitor rechazado (en virtud a que nada ni nadie puede hacernos tanto daño como a través de nuestros hijos), sino precisamente el profundo daño ocasionado a los propios hijos a los que se les niega poder amar a sus dos padres en igualdad de condiciones, a los que se obliga a decidir entre uno y otro, y se les hace cómplices de un verdadero acto de Psicopatía al anular o restringir la capacidad del ejercicio parental en uno de sus progenitores. Si la Psicopatía se caracteriza entre otras por la incapacidad de percibir las necesidades de los demás, es decir por la ausencia de una Empatía que ya comienza a fraguarse desde nuestra más corta infancia, y si ya a esa edad alguien promueve en nuestros hijos esa misma falta de empatía, ¿a qué les está condenando?
La Alienación parental es un auténtico proceso de maltrato de los propios hijos alienados.

domingo, 8 de febrero de 2015

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL


Se trata de un constructo psicológico que se manifiesta principalmente en las relaciones de pareja. Estas relaciones se caracterizan por ser inestables, destructivas y marcadas por un fuerte desequilibrio, donde el dependiente se somete, idealiza y magnifica al otro. Pese al malestar y al sufrimiento que la relación les causa se sienten incapaces de dejarla. Tienen intenso miedo a la soledad y pánico a la ruptura, por lo que cuando esta se produce conduce a la vivencia de un auténtico síndrome de abstinencia: intensos deseos de retomar la relación pese a lo dolorosa que esta haya sido, pensamientos obsesivos, y síntomas de ansiedad y depresión, los cuales desaparecen de forma inmediata en caso de reanudarse la relación o comenzar una nueva que sustituya la anterior.
 
Características clínicas
 

Los dependientes emocionales tienen una excesiva necesidad de afecto y de ser queridos y tratarán de conseguir este afecto a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. Muestran una clara resistencia a perder la fuente de seguridad y afecto que constituye su pareja, por lo que presentan una auténtica adicción. Son frecuentes las distorsiones mentales como el autoengaño y la negación de información que les proporciona su entorno. Muestran una continua necesidad de saber que son amados por su pareja. Lo que subyace a su "Te quiero" es en realidad un "Te necesito". Poco a poco estas relaciones tan destructivas se van fortaleciendo, de modo que al sujeto le resulta cada vez más difícil salir de ellas. Acaban autoanulándose con el fin de agradar a su pareja. En general suelen necesitar agradar a cualquier persona que conozcan incluso desconocidos, sintiéndose muy afectados por las críticas o el rechazo de los demás. Suelen mostrarse sumisos y poco asertivos. Presentan una baja autoestima y frecuentes sentimientos de decaimiento.
 
Fases de la Dependencia Emocional
 
Las diferentes fases en sus relaciones transcurren desde la ilusión y entusiasmo desmedido del inicio de la relación, a la sumisión con tal de evitar la ruptura, y el posterior deterioro de la relación debido al desequilibrio entre ambos miembros de la pareja, llegando en ocasiones a la ruptura (generalmente a iniciativa de su pareja), iniciándose de nuevo estas fases en cuanto encuentran una nueva persona que se adapte al perfil que necesitan (y mientras tanto mantienen una o varias relaciones intrascendentes que les sirven para evitar la soledad). 
 
Perfil habitual de la pareja de los dependientes emocionales
 
El perfil de la persona a la que se vinculan afectivamente los dependientes emocionales es una persona que se sobrevalora a sí misma y con cierto encanto personal, que se muestra fría, distante y con escaso interés hacia su pareja, hacia la que adopta una posición de superioridad, en parte en base al miedo de ésta a la ruptura que no duda en utilizar en su propio beneficio. En definitiva, suelen ser personas narcisistas.
 
Incidencia y prevalencia
 
Algunos estudios establecen su incidencia entre la población en el 10%, mostrando más prevalencia entre el sexo femenino.
 
Características diferenciadoras entre normalidad y patología
 
Sin embargo, la dependencia emocional no siempre es patológica, en ocasiones puede adquirir una dimensión normal, saludable e incluso necesaria en la vida en pareja. Tampoco tiene porqué ocurrir sistemáticamente en todas las relaciones de pareja, sino que en algunas personas se da en el contexto de una única pareja en concreto, y no con el resto de las parejas a lo largo de su vida. Otros dependientes emocionales necesitan a su lado personas con problemas, a las que necesitan ayudar, asumiendo sus problemas como suyos y responsabilizándose de su resolución, anteponiendo los cuidados del otro a sus propias necesidades, y pasando a desempeñar el rol de salvadores de su pareja.
 
Tratamiento psicológico
 
Clínicamente, la dependencia emocional puede constituir un grave problema emocional, que requiere de la necesaria atención psicológica. Los dependientes emocionales deben aprender a superar el síndrome de abstinencia y su miedo a estar solos y a la ruptura de sus relaciones de pareja, deben aprender a aumentar su autoestima y a dejar de supeditarla a su excesiva necesidad de sentirse queridos, y no solo en el ámbito de la pareja.
 
El análisis psicológico en profundidad del funcionamiento de su adicción al amor permitirá establecer la psicoterapia de elección a seguir para cada caso concreto, aunque existen unas síntomas comunes a la mayoría de dependientes emocionales cuyo tratamiento psicológico ya se ha visto consolidado en base a su alta eficacia terapéutica.
 
 

LA PERSONALIDAD NARCISISTA EN EL INFORME PERICIAL DE CUSTODIA DE MENORES

Características de la personalidad Narcisista

 
Todos conocemos a algunas personas que sólo piensan en sí mismas. Lo que solemos desconocer es cuanto puede llegar a afectar a nuestra vida tenerles dentro de ella, por ejemplo como pareja, como padre o como jefe.




La persona narcisista patológica se siente importante, necesita sentirse superior por lo que puede llegar a fantasear con que ha alcanzado éxito, poder, belleza o logros superiores, siente envidia por los que han tenido más éxito, necesita sentirse admirado y puede llegar a la soberbia o la arrogancia, le cuesta percibir las necesidades de los demás por lo que carece de empatía, y puede llegar a explotar a los demás en las relaciones interpersonales para alcanzar sus propias metas.
 
Diferencias con las características narcisistas normales
 
En cambio la persona con un estilo narcisista normal no patológico presenta una autoestima saludable, sin preocupaciones por fantasías de éxito, poder, belleza o logros ilimitados, no se siente especial y única, no siente desprecio por quienes no tienen talentos similares y por tanto puede relacionarse adecuadamente con ellos, y se muestra sensible a los sentimientos de los demás, puede aprovechar las virtudes de quienes le rodean sin explotarles e incluso admirarles por sus propios logros, no necesita una admiración excesiva por lo que puede aceptar los cumplidos sin hinchar demasiado su ego, puede ser humilde y a la vez mostrar generosidad y altruismo.
 
Y al otro extremo del narcisismo patológico tenemos a la persona con muy escaso autoconcepto, quien se siente inferior y con baja autoestima y falta de confianza.
 
Relaciones de pareja
 
Los narcisistas pueden ser encantadores incluso seductores, pero pueden tener problemas en su capacidad de amar, por lo que suelen evitar implicarse emocionalmente demasiado, para no llegar a la dependencia emocional, lo que suelen considerar como una debilidad. Al mostrarse tan centrados en sí mismos y con una gran necesidad de admiración, pueden llegar al engaño y la infidelidad, constituyendo esta una de las principales características de personalidad que permite diferenciar personas fieles de infieles. En muchas ocasiones eligen como parejas a personas con baja autoestima para garantizarse que serán admirados y que les podrán explotar de una u otra forma, quienes desafortunadamente pueden dejarse impresionar fácilmente por el alarde de sus logros y su seguridad en sí mismos, estableciéndose una relación caracterizada por un dominio a veces incluso sutil frente a la sumisión por no perder su cariño y su estima y marcada por la dependencia emocional por parte de su pareja. Relaciones que contra todo pronóstico no acaban por decisión de la aparente víctima, sino cuando el narcisista las rompe para buscar un nuevo estímulo en la conquista de otro nuevo objetivo.

Relaciones laborales
 
El narcisista es un difícil compañero de trabajo, y uno de los peores jefes que podemos encontrarnos. Cree que todo lo hace bien y que los demás lo hacen todo mal, por lo que no dudará en intentar imponer su criterio incluso con despotismo cuando puede ejercer un mínimo poder, incluso ante evidencias objetivas de su ineficacia, en despreciar los logros de los demás, y en justificar su propio absentismo laboral a la vez que exigir el máximo cumplimiento a los demás.
 
Actitudes parentales. Un caso real de custodia de menores
 
La persona narcisista patológica puede percibir a cada miembro de su familia como un medio para conseguir sus aspiraciones o logros, y difícilmente como personas con sus propias necesidades, por lo que puede otorgarles escasa importancia en sus vidas, en la que puede mantenerles en la medida en que no suponen un estorbo a la consecución de sus logros. Por lo que sus relaciones de cuidado con respecto a sus propios hijos pueden caracterizarse por una escasa implicación emocional y una escasa responsabilidad en sus cuidados.

En un caso real de divorcio contencioso de guarda y custodia de menores, el informe pericial psicológico permitió poner de manifiesto en el progenitor con características narcisistas, sus características de escasa implicación emocional y escasa responsabilidad en los cuidados de los menores, y su tendencia a transgredir las normas, a la simulación, y a faltar a la verdad hasta el punto de llegar a interponer una falsa denuncia de maltrato hacia el otro progenitor.